“¿Asistente social? Querrás decir: Trabajador/a Social”

Uno de los temas que más nos quema a los y las profesionales de Trabajo Social es que todavía se siga empleando el calificativo de: “asistente/a social” sobre todo cuando corregimos a alguien y aún así, sigue pensando igual: “bueno, es lo mismo”. Y no, no es lo mismo porque el contexto histórico ha evolucionado y también la práctica profesional. ¿Dónde comienza esa evolución?

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Si hacemos un poco de memoria, el trabajo social como tal tiene su origen a finales del s.XIX y principios del S.XX en Gran Bretaña, debido a una serie de problemas sociales ocasionados por la Revolución Industrial y el liberalismo económico. Ambos provocaron la necesidad de intervenciones sociales que hicieran frente a las fuertes desigualdades sociales que gobernaron en ese período de tiempo.

Desde entonces hasta la actualidad, nuestra profesión ha sido denominada de varias maneras hasta llegar a reconocerse como: Trabajo Social. Esto se debe a la evolución histórica de la sociedad, a los cambios sociales, económicos y políticos que se han ido produciendo en cada momento a lo largo del tiempo y al desarrollo de las ciencias sociales.

Las diferentes definiciones de Trabajo Social han ido acompañadas de una serie de etapas históricas en función de varios factores, como:

  • Las formas de acción social o de ayuda existentes en cada período.
  • Los valores prevalentes con respecto a la persona.
  • Las situaciones de necesidad o dificultad psicosocial que han ido configurando las bases de su derecho a recibir ayuda del Estado.
  • Los desarrollos de las ciencias sociales que han ido dando soporte teórico y metodológico a la práctica profesional.

Como bien sabemos, ya con Octavia Hill se empieza a hablar de: “visitadoras sociales”. Mujeres de clase media alta que hacían una labor filantrópica y voluntaria, en Organizaciones Caritativas, visitando hogares de familias obreras para educar en hábitos higiénicos, y proporcionar ayudas caritativas para cubrir algunas necesidades básicas.

Más adelante, ya se empieza a hablar de un Estado Intervencionista ante situaciones carenciales, dando lugar a la: “asistencia social”

La asistencia social surgió como un derecho de los sujetos a recibir prestaciones para satisfacer necesidades de urgencia social por ser miembros activos de la sociedad en la medida que contribuían con su trabajo a la economía general de ésta y no se encontraban protegidos por los seguros sociales del momento.

Por tanto, podemos entender que la Asistencia Social se convierte en esta etapa en el modo complementario de los seguros sociales en materia de protección social. Pero para ello era necesario que las personas que prestaran esta asistencia social, tuvieran unos conocimientos teóricos y metodológicos  que guiaran su práctica social  estableciendo una relación de ayuda efectiva y justa, de modo que promoviera también la autonomía de la persona; pues resultaba caro para el Estado mantener a familias carentes de recursos.

Se empieza a plantear también un método con bases científicas apareciendo el famoso método de casos individuales de Mary Richmond contribuyendo así, el primer marco conceptual del Trabajo Social y la primera forma técnica y sistematizada de atención individual y familiar.

Estos hechos, contribuyeron a dar un paso más dejando atrás la etápa benéfico-caritativa de la acción social y ya se empezó a hablar de: “ayuda técnica” como una acción sistematizada que realizaban agentes cualificados. (Ya no era un trabajo de voluntariado sino que requería de unos conocimientos para ser asistente social).

Ya en la década de los 30-40 (s.XX), empiezan a surgir escuelas psicológicas (diagnóstica y funcional) aportando al Trabajo Social elementos que facilitaban el trato con el usuario o usuaria y la humanización de la relación profesional (ir más allá de la demanda social, conocer a fondo el problema real).

Y ya ¡por fin! es en el año 1968 cuando se adopta en España, en el I Congreso de Asistentes Sociales celebrado en Barcelona y que fue ratificada en el año 1981 (con la aprobación del Ministerio de Educación y Ciencia) el título universitario de Diplomado en Trabajo Social.

Todo este recorrido histórico, nos lleva a comprender la definición de la profesión de Trabajo Social que se propuso en el año 2002 por el presidente de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social así como la presidenta de la Federación Internacional de Trabajadores sociales afirmando lo siguiente:

La profesión de Trabajo Social promueve el cambio social, la resolución de conflictos en las relaciones humanas y la atribución de poder conocido como “empoderamiento” y la liberación de las personas para reforzar el bienestar.  Utilizando teorías del comportamiento humano y sistemas sociales, el Trabajo Social interviene en los puntos en que las personas actúan recíprocamente con sus ambientes.

Conclusión: ya no somos asistentes/as sociales sino trabajadores/as sociales. ¿Por qué? Porque nuestra profesión está reconocida como una carrera universitaria cuando antes los asistentes sociales estudiaban en escuelas no universitarias. Los trabajadores/as sociales vamos más allá del problema, no solo asistimos a la persona que tiene la demanda, ya que para eso tenemos un método de trabajo que se trata de conocer la realidad de la persona, establecer un diagnóstico, planificar una solución y objetivos para luego evaluar nuestra intervención y lo que ha conseguido la persona. Asistir, entiendo que es como poner un parche y solucionar un problema de inmediato pero”promover el cambio social” requiere de un proceso más continuado con las personas.

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2 pensamientos en ““¿Asistente social? Querrás decir: Trabajador/a Social”

  1. Hola compañera!!

    Entiendo lo que planteas, es una “lucha” desde hace mucho tiempo. Sin embargo, yo con el paso de los años, he dejado de darle importancia. Para mí lo relevante es que se nos reconozca y se sepa cuál es nuestra función. En mi trabajo diario intento ser práctico y soy muy consciente de que cuando me llaman “asistente social” saben muy bien qué es lo que hago y cuando insisto en ser “trabajador social” acabo en muchas ocasiones complicando y liando a los destinatarios. En el día a día, yo creo, nos vamos ganando el hueco como profesionales, más que con una denominación concreta, que con el tiempo, seguro que volverá a cambiar.

    Un saludo!!

    • Hola compañero! Efectivamente es una lucha, pero tanto que se reconozca nuestras funciones como profesionales como que se nos denomine “trabajadores sociales”. El título de esta entrada (como comenté en mi twitter, siento si no lo he aclarado aquí) las he tomado de una compañera de clase que no es trabajadora social y que sin embargo, corrigió a otra cuando dijo: “asistente social”, para mí fue una sorpresa que alguien lo tuviera tan claro.Me apetecía comentar la evolución de la denominación de trabajo social por si fuera de interés para alguien que no lo tuviera aún claro.
      Gracias por tu opinión 🙂

      ¡Saludos!

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