“y fueron felices y…”¿Qué pasó después con las princesas Disney?

Llevo unos días escuchando canciones y viendo películas Disney, es lo que tiene estar cursando el Ciclo de Educación Infantil, pronto me tocará contar cuentos que tengo un poco olvidados 🙂

Es curioso lo que ha cambiado mi percepción acerca de las princesas Disney, nada que ver cuando era pequeña a como las percibo ahora de adulta. Me pregunto como me podían parecer tan maravillosas e idílicas cuando en realidad tienen unos ¡dramas tremendos! Aunque siempre con un final parecido en todas: terminan casadas con su vida solucionada y realizada. Pero… ¿Y que pasó después del final del cuento?

princesas Disney

Todas las princesas de  la Edad de Oro de Disney que leía de pequeña, eran víctimas del amor a primera vista, pertenecían a la realeza (excepto Cenicienta, aunque su padre era rico), todas destacaban por ser unas virtuosas del canto y el baile, y se terminaban casando con alguien de su misma o mejor clase social pero nadie nos seguía contando ¿Qué pasaba después?

La fotógrafa Dina Goldstein quiso ir más allá de los cuentos y fotografiar como sería la realidad de alguna de estas princesas de Disney hoy, en la actualidad.  Elaboró una galería de fotos a la que tituló “ Fallen Princesses“.

Esta idea nació desde el momento en que  su hija comenzó a interesarse por el mundo de las princesas, casi al mismo tiempo que a su madre le detectaban cáncer.

Los dos eventos colisionaron e hicieron que me preguntara cómo se vería una princesa si tuviera que luchar contra una enfermedad, pasara por dificultades financieras o debiera enfrentar el envejecimiento. Empecé a imaginar lo que podría suceder a las princesas más adelante en sus vidas y después del ‘vivieron felices para siempre’. Naturalmente tendrían que hacer frente a los desafíos que enfrentan todas las mujeres modernas.

A mi me ha sorprendido la realidad tan chocante que desprenden sus fotos pero la idea que nos vendía Disney a las mujeres tampoco me hace tanta gracia ya. Quizá así nos demos cuenta de que el príncipe azul nunca existió y que solo era una utopía emocional más y que hay una realidad más dura después del: “…y vivieron felices para siempre”.

Blancanieves, la excelente ama de casa.

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Quizá esta foto no me sorprenda tanto, ya desde pequeña no era nada fan de Blancanieves, la veía muy lerda, dependiente, sumisa que necesitaba ser continuamente rescatada.  No hacía nada para sobrevivir en el bosque; se la califica en algunos artículos de ser ecofeminista (la creencia de que las mujeres, por el solo hecho de serlo, tienen una conexión especial e íntima con la naturaleza)

Su vida era un drama: niña huérfana que queda al cuidado de su madrastra quien solo piensa en ser joven y vive para adorarse frente a un espejo.

Lo único que sabe hacer son las tareas domésticas (si recordáis limpia la casa de los enanitos y hace tartas) que no digo que esté mal, pero que solo se limite a eso refleja muy bien lo que muestra esta foto: Un marido pasivo tirado en el sillón mientras ella sola se hacer cargo de la casa y del cuidado de sus hij@s.

Ariel, objeto de exhibición.

Ariel

Huérfana de madre también.  En esta historia, Ariel no espera a su príncipe y decide buscarlo y perseguirlo por cuenta propia, incluso desafiando a su padre pero sin embargo, una vez más, ese toque moderno se viene abajo cuando decide  sacrificar su voz para tener unas piernas y ser humana como su príncipe (¿una forma más de gustar a alguien físicamente?). ¿Hasta qué punto se puede sacrificar alguien por amor?

Aunque es curiosa, inteligente y aventurera, sigue siendo incapaz de vivir sin protección masculina a pesar de que se impone a su padre por amor y en esta historia no se limita a hacer las tareas del hogar como Blancanieves (menos mal). La recompensa, la misma: tras deshacerse de la bruja de Úrsula, acaba casándose con Eric.

En la foto vemos como la pobre Ariel termina en un acuario, como un objeto de exhibición. No sabemos si conservará la voz,y ni si seguirá con su amado príncipe.

Cenicienta ahogando sus penas en alcohol.

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La pobre Cenicienta, también huérfana de madre y luego de padre; bajo las órdenes de su malvada madrastra. En un solo baile se enamoró y al día siguiente ya se estaba casando con el príncipe.

La veíamos feliz haciendo las tareas domésticas y mostraba audacia en ellas (podía subir escalones cargando tres bandejas de comida al mismo tiempo: una en cada mano y otra en la cabeza). Aunque asumía el papel de víctima, no era tan sumisa ni tan pasiva (ni tan tonta) como Blanca Nieves.

Vimos cumplido su sueño de vida: casarse con el príncipe dejando atrás su vida de sirvienta.

En la foto vemos a una Cenicienta anclada a una mesa bebiendo alcohol sin príncipe azul y sin hada madrina. Parece que una vez que se quitó los dichosos zapatos de cristal, se puso una ropa cómoda e intentó ser ella misma, el príncipe se cansó y comenzó a buscar otras princesas con las que irse de fiesta…

Bella y la cirugía estética

La vida real y caótica de las princesas de Disney la bella y la bestia

Fue la primera princesa Disney feminista y bella, ¡la más bella! No necesitaba casarse para sentir realizada su vida. Disfrutaba con la lectura, era curiosa e independiente. Odiaba al típico macho alfa como Gastón que la oprimía y trataba de atar a la fuerza. Era la bestia la que necesitaba su ayuda para romper el hechizo y salvarse.

Parece que al final le pasó factura la presión social que nos obliga, a las mujeres, a estar perfectas y bellas siempre a medida que envejecemos.

Ya no bastaba con ser una mujer inteligente, curiosa e independiente,  tuvo que entrar en quirófano una y otra y otra vez para seguir estando bella con tal de que los demás la siguieran aceptando. ¡Pobre Bella!

¡Nunca se pudo dar cuenta de que lo más bello de ella no estaba en el exterior!

Siempre nos contaron el mismo final, que: “fueron felices y comieron perdices”. Pero jamás nos contaron como continuarían sus vidas después del cuento.

Supone una triste realidad pero ¡aceptémoslo!Ni somos princesas ni existen los príncipes. No podemos estar eternamente bellas, ser perfectas en todo y maravillosas las 24 horas del día.

Si me tuviera que quedar con una princesa, mi favorita siempre va a ser Mulan. Valiente y con fuerte espíritu aventurero que decide salvar a su país y  mandar al patriarcado bien lejos. Nos demuestra que podemos hacer lo que queramos si luchamos por ello aunque en la película se viera obligada a trasvestirse para pasar por un hombre en el ejército, pero ¿y las caras que se les quedan a todos cuando se dan cuenta de que una mujer ha salvado a su país? es un ¡ZAS en toda la boca!

Tampoco me olvido de mi querida Pocahontas, una mujer atlética y pacífica que fue capaz de parar una guerra entre su tribu y los colonizadores ingleses  Aunque el final es triste porque se separa a su amado, ya que ambos pertenecen a culturas y etnias diferentes pero hace lo que realmente siente imponiéndose cuando sus sentimientos no son aceptados por su padre.

Lógicamente, no todos los finales felices que nos han contado tendrían que acabar mal en todos los casos. La fotógrafa Goldstein quiso hacer su crítica a esos finales tan idílicos que nos vende Disney y que terminan por frustrar a las niñas que desean ser princesas y buscar a su príncipe azul por el mundo, para ser feliz.

La verdadera felicidad tendría que ser algo más que encontrar a un príncipe azul y casarse. En nuestras manos está transmitir a l@s m@s peque@s otros finales alternativos más constructivos en el que ni uno ni otro sea el sumiso de la historia o la víctima que necesita ser rescatada y mejorar su vida casándose.

¿Nos seguimos quedando con el final que nos vende Disney o intentamos que nuestros cuentos sean diferentes a estos?

Fuente:

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8 pensamientos en ““y fueron felices y…”¿Qué pasó después con las princesas Disney?

  1. Genial el artículo sobre la realidad de las princesitas al acabar el cuento. Nunca me convencieron los “vivieron felices y…” no hay más que mirar alrededor. Desgraciadamente la realidad y la felicidad están más cerca de argumentos como el de Nietzsche: “la vida es como una sopa llena de pelos: de vez en cuando tomas una cucharada sin que te tragues uno…” El reto es aprender a ser felices en este contexto de “continuos y desagradables pelos en nuestras sopas”.

    Saludos.

    • ¡Y que lo digas compañero! Qué sabias palabras la de Nietzsche. Así deberían ser los cuentos, con una felicidad más realista de “continuos y desagradables pelos en nuestras sopas”.. Un placer,como siempre, leer tus comentarios.
      ¡Saludos!

  2. Pingback: En video: ¡Muy Gracioso! Niña asegura que las princesas de Disney no son inteligentes

  3. Todo es sierto y en el caso de ariel, quien rayos ee casa a los 16 años.
    en la pelicula la sirenita el tipico final feliz pero despuez aparecieron otras peliculas donde ariel tiene una hija (Melodi) y ariel buelbe a conbertirse en sirena y su hija igual y aparece la hermana de ursula( morgana) y todo el cuento.
    en este caso elvtexto no dice nada sobre melodi.

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