Érase una vez…una Trabajadora Social (parte I)

Dicen que las cosas que deseamos tarde o temprano llegan y que no hay que amargarse en la espera, aunque siempre tengamos el sabor de la “frustración” en nuestros labios, ese día llega, y llegó.

carambatack

Miles de veces me he imaginado cómo sería formar parte de un equipo de trabajadores sociales, cómo sería coordinarse con otros profesionales y sobre todo, mis habilidades como profesional después de haber finalizado mis estudios universitarios bastante tiempo atrás.

Después de haber entrado en shock tras esa llamada de teléfono en el que alguien te ofrece la oportunidad, (aunque en mi caso por poco tiempo) de repente me embargaron los miedos, las inseguridades, las dudas de si sería suficiente tanta formación pero tan poca práctica salvo las realizadas en las prácticas universitarias.

Por otro lado,  me puse a saltar de la emoción y era una mezcla de nerviosismo y alegría, pero como fue todo muy rápido enseguida me tuve que centrar así que no había tiempo para pensar mucho.

Mi primera semana como trabajadora social fue un poco agobiante después de recibir tanta información de los compañeros para ponerme al día con todo, con papeles, con ayudas sociales, con proyectos… Todo fue una especie de bola que día tras día intentaba deshacer para aclararme en mi cuaderno de notas que por cierto, ya tengo un poco más de la mitad con apuntes, teléfonos, recados…

He de decir que entré en contacto con el “mundo burocrático” que tanto criticamos en nuestro trabajo. Pero os diré una cosa, en la mayoría de los casos no hay ni tiempo ni suficientes profesionales (que quieran contratar, sobre todo jóvenes sin experiencia) para realizar un seguimiento o una atención más personalizada.  No me imaginaba “tantas manos” por las que puede pasar una simple ayuda económica de 20€ y el tiempo sobre todo que se tarda en tramitarla, debido al exceso de informes sociales que recibíamos día tras día de otros trabajadores/as sociales que nos derivaban a usuarios/as (el trabajo en red, es muy importante).

Recuerdo que hubo varias ayudas que se quedaron fuera del plazo máximo para recibirlas o incluso había trabajadores/as sociales de varios municipios que seguían llamando para que ayudáramos a familias en situación de vulnerabilidad social, también me tocó lidiar con ese peso de comunicar que ya no podíamos tramitar más ayudas sociales. Y creedme, es duro.

En cuanto a los usuarios/as que atendí, debo decir que había extremos significativos que iban desde: personas ultra generosas y agradecidas a la hora de contar con ellas para recopilar documentación o explicarles hasta dónde la podíamos ayudar con nuestro presupuesto, hasta gente que se quejaba de que por qué entregábamos como alimentos de primera necesidad “colacao” en vez de “nesquik” o que “las lentejas que dais son muy grandes y no me gustan” y cosas peores que quedaría feo mencionar, mucha tensión también.

En estos días también aprendí que hay personas que se saben todas las prestaciones sociales incluso mejor que los propios técnicos. Si, me pasó que llegué nueva y un hombre que atendí sabía mejor que yo cómo iba el proyecto que estaba gestionando desde hacía dos días y quiso “confundirme un poco” con otras facturas de suministros que no se podían pagar.

No quería tampoco llevarme esa imagen de desconfiar de todos los usuarios y usuarias pero al igual que hay gente que está desamparada también hay gente oportunista que por desgracia mancha la imagen de las personas que se toman en serio nuestro trabajo y personas que realmente necesita ayuda.

También aprendí una cosa fundamental: PACIENCIA Y PERSEVERANCIA en todo, tanto en la atención a las personas como en la atención del caso en sí mismo. Movilizar hasta el último recurso, opciones posibles y contactar con profesionales para que la persona que acudía a vernos no se marchara con un: “lo siento, pero no te podemos ayudar” supuso todo una cadena de aprendizajes y nuevos contactos con profesionales.

Y eso fueron mis primeros días como trabajadora social en los que recuperé esa vocación que había convertido en forma de espina por no poder tener la oportunidad de trabajar.

Por último, Ya que este es mi blog personal,me gustaría matizar que es una verdadera pena la situación en la que estamos los jóvenes al terminar una carrera universitaria cuando encuentras ofertas en las que ya no piden solo formación como máster, cursos de especialista, idiomas…sino experiencia laboral de 5 años en adelante o experiencia necesaria sin más.

Os puedo asegurar, queridas empresas y gente que se dedica a contratar, que en una semana de trabajo aprendí más de esos 5 años de experiencia y títulos que siempre demandan. Aquí lo que prima o lo que debería de primar, más bien, son las ganas de trabajar y la vocación por una profesión a la que amamos y luchamos porque se reconozca más en la sociedad.

 

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9 pensamientos en “Érase una vez…una Trabajadora Social (parte I)

  1. Felicidades!!! Me ha llegado tu post en el momento perfecto! Qe bonita causalidad! Estoy en una situación similar y en poquito empezaré a trabajar como trabajadora social! Aún no me lo creo!
    Me he sentido muy identificada con esta frase: “de repente me embargaron los miedos, las inseguridades, las dudas de si sería suficiente tanta formación pero tan poca práctica salvo las realizadas en las prácticas universitarias.”
    Tu post era el mensaje que necesitaba! Muchisisisismas gracias y felicidades de nueva!
    Un abrazoo!!! 🙂

    • Enhorabuena!!Me alegra sinceramente que tengas esa oportunidad. Disfruta mucho de tu experiencia, y que los miedos no se apoderen de la trabajadora social que hay en ti.Nuestra profesión es vocacional y es así como funciona nuestro trabajo y eso ya lo tienes.

      Te deseo la mejor de las suertes y te invito a que nos cuentes tu experiencia.

      Saludos 🙂

  2. Enhorabuena!!! Se siente una tan realizada cuando puede desempeñar por fin lo qtanto ansiaba. Yo terminé en el 99(ufff) y sólo he estado 9meses como trabajadora social ( disfruté como nunca lo he hecho en un trabajo). Ahora estoy metida en el mundo de la discapacidad psíquica, no como quisiera, soy educadora aunque desempeñando funciones de cuidadora…Creo qsiempre realizarè mi trabajo desde la visión de un trabajador social jeje, quizás vea cosas q otros compañeros no ven…..Sigo sin descartar que algún día reciba una llamada como la que tú recibiste…mientras sigo teniendo ese sabor a FRUSTRACIÓN en mis labios. Me ha encantado leerte. Un abrazo 😊

    • Hola María. Es muy lógico lo que comentas, da igual el puesto que desempeñes pero esa visión de trabajadora social siempre está ahí. En mi caso, tuve la suerte de al menos cubrir unas vacaciones y fue a jornada completa por lo que aprendí mucho para tan poco tiempo.

      Gracias por leerme y mucho ánimo en tu búsqueda.

      otro abrazo 🙂

  3. Enhorabuena por la vida y por tu trabajo!!! Yo aún sigo esperando esa oportunidad. Tengo ansia por trabajar, pero en este mundo tan absurdo y tan lleno de trampas donde se valora unos parámetros imposibles para muchos..sobretodo la edad…,que para emprender un contrato laboral es harto difícil que muchos nos quedamos a la espera de no sé qué..ojalá se incentive en este país lo social que tanto recortes ha sufrido y se de otra perspectiva que sea obligatorio la contratación de profesionales! Un beso y mucha suerte.

    • Hola Alicia! La verdad que estamos en una sociedad injusta a la hora de seleccionar candidatos a un puesto de trabajo. Casi nadie valora la vocación y las ganas de trabajar y aprender que tenemos las personas que acabamos una carrera y estamos en búsqueda activa de nuestra primera experiencia laboral. Casi todo trascurre por contactos y es una pena la verdad.
      Aún así te animo a que eso no te paralice y que luches por conseguir tu sueño.

      Un abrazo compañera

  4. Muchas gracias por estas palabras de esperanza!Yo, desafortunadamente, pertenezco a ese colectivo que aún esta esperando que no se valore tanto la experiencia y nos den la oportunidad de demostrar todo eso que tenemos guardado y que puede ayudar a mucha gente. Desde mi punto de vista, tenemos algo que, por lo menos no en todos los casos, no da la experiencia y es la motivación por llevar a la practica todo lo que hemos aprendido, las ganas de demostrar todo lo que valemos y una visión de la sociedad que, creo, no está acomodada a un “mientras tengo cierta estabilidad me conformo”.
    Muchas gracias por transmitirnos que, aunque nos ha tocado vivir una situación dificil, todavía hay un mínimo de esperanza apra lograr aquello que queremos; porque quien lucha porlo que quiere siemrpe triunfa 😉
    Un abrazo.

    • Muchas gracias por tu reflexión. Creo que estamos en la situación perfecta para empezar a movilizar y cambiar las cosas. Que no nos frene nada, ni la experiencia ni los titulos, eso es lo que me repito cada día!

      Mucha suerte en tu búsqueda y ánimo con tus propósitos

      Un fuerte abrazo 🙂

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