Feliz año…digo…¡Hola septiembre!

¡Por fin llegó septiembre! Y como si se tratara de un 1 de enero, representa un mes especial de reflexión emocional en el que muchas personas se crean nuevos propósitos por cumplir, nuevas metas, proyectos, incluso hay quienes vuelven a estudiar y se suman a vivir la particular: “vuelta al cole”.

Aunque, en realidad, cualquier momento es bueno para plantearnos los objetivos que queremos conseguir o las cosas de nosotr@s mism@s que queremos cambiar, lo cierto es que yo (al menos) desde pequeña tengo grabado en mi mente que este mes representa no solo volver al colegio y avanzar un curso más sino también un buen momento para hacer borrón y cuenta nueva a nuestros problemas y seguir avanzando en nuestro crecimiento, después de unas vacaciones en las que hemos estado un poco desconectad@s de la rutina.

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Como comentaba al principio, septiembre, último cuatrimestre del año. Es un mes simbólico con el que se inicia un periodo de cambios para muchos de nosotr@s enfocado a corregir errores,  intentar ser mejores y liberarnos un poco de los problemas que todavía no hemos podido resolver o al menos mirarlos desde otro enfoque.

Supone también ese momento en el que elegimos llevar a cabo todas esas cosas que deseamos conseguir y desprendernos un poco del foco negativo incrustado en situaciones o personas tóxicas que llevan todo el año amargándonos y absorbiendo cada una de nuestras energías hasta agotarnos. ¿Vale la pena seguir igual o ya es hora de pegar un cambio?

Desde mi experiencia, estas vacaciones he llegado a la conclusión de que vivimos más preocupados por los demás que por nosotr@s mism@s, en muchas ocasiones (que no digo que esté mal pero hay que dejar también un poco de espacio para escucharnos).Incluso hay veces que llegamos a soportar a gente sintiendo que no nos aportan nada pero que aguantamos por otras personas o porque ya está acoplada de alguna manera a nuestra vida nos guste o no. Eso agota y mucho…

Lo más difícil y complicado de todo es poder volver a conectar con uno mismo después de estar mucho tiempo sufriendo o pasando por situaciones difíciles que, en algunos casos, no podemos evitar que pasen aunque sí que podemos controlar nuestra forma de aceptarlas y enfrentarnos a ellas.

Conectar con uno mismo significa tener otra vez la consciencia de que estamos en el camino que queremos estar, es como si tuviéramos que reconciliarnos con nuestra personita interior para poder levantarnos y empezar otra vez de nuevo.

Y os preguntaréis…Pero todo eso ¿cómo se consigue?

La clave está en “dedicarnos tiempo”, solemos tener tiempo para todo menos para estar con uno mismo…

Haz lo que más te guste, rodéate de la gente que te hace feliz, que te quiere, no consumas tu tiempo en quienes no lo merecen porque la vida es corta. Camina despacio pero seguro o como dijo el poeta Juan Ramón Jiménez :

No corras, ve despacio, que a donde tienes que ir es a ti mismo” 

Para concluir, os comparto un texto de Charles Chaplin al que tengo especialmente cariño y que trata también de como nos tratamos a nosotr@s mism@s…

Cuando me amé de verdad

comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… AUTOESTIMA

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… MADUREZ

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… RESPETO

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
Al principio, mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… AMOR PROPIO

Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… SIMPLICIDAD Y SENCILLEZ

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… HUMILDAD

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… PLENITUD

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… SABER VIVIR

” No debemos tener miedo de cuestionarnos a nosotros mismos ,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las Estrellas “

CHARLES CHAPLIN

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