Maya Angelou: “Y aún así, me levanto”

Maya Angelou, quizás pocos sepan quien es, lo cierto es que fue y siempre será una persona resiliente que ha demostrado una clara supervivencia y superación a lo largo de toda su vida.

El pasado 28 de mayo de 2014, el mundo despedía a esta gran mujer con una gran trayectoria a sus espaldas como poetisa, novelista, actriz, cantante, guionista y directora de cine, pero sobre todo una activista incansable buscadora de justicia social.

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Cuando leo biografías de personajes que marcaron por sus acciones tan significativas para la humanidad, como Martin Luther King, Neson Mandela, Gandhi, se me viene a la mente vidas llenas de grandeza y superhéroes o heroínas casi inalcanzables por sus capacidades y habilidades para luchar en la vida por cosas que creen justas.

Lo cierto es que casi todas estas personas tuvieron inicios vitales muy duros, incluso más duros que vivir en un país con una fuerte crisis económica y desempleo que parece que abarca todos los sistemas vitales de una persona. Tuvieron agallas y lograron llegar muy lejos no sólo en el reconocimiento público sino también a los corazones de personas que se levantaban esperanzados/as gracias a ell@s.

Siempre me pregunto: ¿cómo es posible llegar tan lejos?= La obsesión de NO RENDIRSE, ¿quizás?

 

Un poco de su Biografía…

Marguerite Ann Johnson, más conocida como “Maya Angelou”, nació el 4 de abrir de 1920 en la ciudad de San Louis en Estados Unidos dentro de una familia con dificultades económicas y marginados por el trabajo de su madre, quien se desenvolvió como prostituta durante los primeros años de su vida.

Con tan solo 8 años, Maya fue violada por el novio de su madre, quien fue golpeado hasta la muerte tras este hecho.

Estos hechos le generaron un fuerte trauma que ocasionaron que Maya sufriera de mutismo patológico (no se expresaba mediante el habla), etapa que decidió plasmar en su libro, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (1970), el cual alcanzaría un enorme reconocimiento mundial, y en el que relata su complicada infancia, su relación con su madre, cómo sobrellevó el embarazo a la edad de 16 años y también la discriminación racial durante su infancia, propia de la época de EEUU.

Con una fuerte vocación por la lengua y literatura, no obstante, Maya continuó estando muda durante cinco años hasta el momento en el que una profesora logró que volviera a hablar, tras convencerla de que sólo podría apreciar las letras si era capaz de hablar nuevamente.

Tras su rotundo éxito como escritora, Maya se mudo en 1940 a vivir con su madre en San Francisco, donde, entre muchos oficios, ejerció de prostituta y proxeneta aunque más adelante logró una carrera como cantante, bailarina, actriz, directora de revistas, poeta y novelista.

Más adelante, en la década de 1960, de la mano de Martin Luther King y Malcom X, emprendió la lucha por los derechos civiles. En casi todas sus producciones denunció el racismo, del cual ella fue testigo en carne propia, y resalta el valor, la perseverancia y supervivencia de las personas condenadas por otros seres humanos a sufrir de esta discriminación.

En conclusión, toda una mujer que ha dejado una huella imborrable sobre todo a través de sus obras…

He aprendido…

He aprendido que no importa lo que pase, o lo malo que parece hoy, la vida sigue adelante, y será mejor mañana.

He aprendido que se puede decir mucho acerca de una persona por la forma en que maneja estas tres cosas: un día lluvioso, el equipaje perdido, y estar enredado en las luces del árbol de Navidad.

He aprendido que independientemente de la relación con tus padres, los vas a extrañar cuando se hayan ido de tu vida.

He aprendido que ganarse la vida no es lo mismo que hacer una vida.

He aprendido que a veces la vida te da una segunda oportunidad.

He aprendido que no debe ir uno por la vida con un guante de béisbol en ambas manos, se necesita ser capaces de arrojar algo a cambio.

He aprendido que cuando decido algo con el corazón abierto, por lo general he tomado la decisión correcta.

He aprendido que aun cuando siento dolor, no siempre debe tratarse sólo de mi. Que cada día debemos llegar y tocar a alguien. La gente ama un cálido abrazo, o simplemente una palmada amistosa en la espalda, porque hacer sufrir a otros, qué ganamos con eso. Justificar nuestra supervivencia haciendo daño constantemente, nunca puede traer felicidad. O acaso es completamente feliz aquel que ha tenido que matar a su atacante para seguir viviendo. Es feliz aquel que arriesgó su vida por alguien y supo tender la mano en el momento oportuno.

He aprendido que aún tengo mucho que aprender.

He aprendido que la gente olvida lo que dijiste, y que la gente olvida lo que hiciste, pero la gente nunca olvida cómo loshiciste sentir”

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