El apoyo social reconstruye a las personas

Hace tiempo, alguien me dijo que nos pasamos la vida victimizando todo lo que gira a nuestro alrededor. Tenemos días en los que buscamos explicaciones a desgracias ocurridas, nos lamentamos por nuestra situación ahogándonos en una espiral de amargamiento, nos vemos incapaces de levantarnos de la cama y tratamos de buscar apoyo emocional porque necesitamos desahogarnos con alguien o de lo contrario, nos rompemos por dentro sin que se note demasiado…

¿En quién o en quiénes nos refugiamos en esos días de oscuridad y desolación? 

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Hay personas con las que conectamos de una manera muy especial, tanto que parecen tener una especie de radar que les indica cuando nos está ocurriendo algo que no va bien por más que intentemos aparentar todo lo contrario. Sin embargo, no siempre están alerta al 100% y es entonces cuando nos enfurecemos porque estamos mal y exigimos auxilio casi de manera egoísta.

Pero lejos de los enfados y malentendidos, necesitamos estar apoyados en las personas pues somos “seres sociales” o al menos estamos insertos en la sociedad.

El apoyo social y emocional que nos pueda proporcionar una persona parece representar un papel importante en nuestra salud. Imaginad por un momento que nunca contáramos ni expresáramos nuestras emociones y se fueran acumulando en nuestro interior; lo único que conseguiríamos sería  enfermar nuestro cuerpo y alma, que tarde o temprano explotarían cual olla exprés generando el caos y ,seguramente, un daño a nuestros seres queridos del cual después, probablemente, sentiríamos culpa o vergüenza.  

Cuando nos sentimos mal, el apoyo social más inmediato es nuestra familia y amigos/as íntimos, nuestros colegas, nuestros compañeros/as, ellos son el medio social por el que pasamos en la vida. En palabras de Requena Santos, refiriéndose a la amistad como un apoyo social explica que:

Nuestros amigos son como el viento en el que se apoyan las alas del pájaro cuando vuela. Sin estas personas no seríamos nada, ni siquiera personas. Por eso las relaciones personales que mantenemos y que abandonamos, que fomentamos y que nos ayudan cuando nos hacen falta determinan en muchos casos cómo es la vida que podemos vivir.

Por esta razón la idea del apoyo social es inmensamente rica y necesaria además de ser una terapia gratuita y reconfortante, pues el desahogo emocional lo estableces con personas que ya te conocen, que saben como eres y por tanto, saben como animarte en momentos difíciles.

Como profesionales del trabajo social, es esencial ese acercamiento a las redes sociales, conectar a las personas, ser facilitadores de ese apoyo social en momentos de crisis personales para volver a equilibrar la homeostasis que representa el equilibrio de las emociones internas de una persona pero para ello, es necesario conocer nuestras propias emociones como comenté hace tiempo en un post: “el autoconocimiento” de nada sirve promocionar el apoyo social o el conocimiento de las emociones si yo no soy capaz de llevarlo a la práctica en mi vida personal.

Quizá sea hora de replantearnos qué cosas deberíamos cambiar o  qué cosas deberíamos potenciar más de nosotr@s mismos que no sacamos a menudo a la luz. Puede que ahora estemos un poco atascados, pero nunca es tarde para cambiar, encontrarse y seguir avanzando en nuestro camino.

Como dijo un día el majestuoso Mahatma Gandhi

Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo

 

Fuente:

Requena Santos, F (1994) Amigos y redes sociales. Madrid.

 

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