Cuando el maltrato se convierte en “invisible” para l@s profesionales.

Ayer, mientras ojeaba noticias dí con el caso de la espeluznante muerte del pequeño Daniel Pelka. Me estremeció enormemente su historia y me invadió una gran impotencia al saber que nadie se daba cuenta del infierno que estaba viviendo día tras día este pequeño. Ni profesores/as, ni padres… Tampoco los servicios sociales, hecho que recalcan en todos los medios donde se habla de este terrible caso. ¿En qué fallaron?

maltrato

A pesar de que no es un tema agradable y puede herir la sensibilidad de cualquiera al leer noticias tan tristes como esta, creo que es importante una reflexión profesional sobre cómo a veces se nos pasa por alto casos como este, por no actuar a tiempo o por no tener una adecuada coordinación con otros profesionales que trabajan ,como en este caso, en la escuela.

La escuela constituye uno de los agentes de socialización fundamentales para cualquier niño o niña. Es donde más tiempo pasan rodead@s de sus grupos de iguales con los que comparten juegos, experiencias, actividades y sobre todo, aprenden a relacionarse socialmente. Al igual que l@s profesores/as que pasan todo el día en el aula con sus alumn@s.

En este caso, el pequeño Daniel acudía al colegio ,en varias ocasiones, lleno de magulladuras presentando un estado famélico puesto que parecía devorar bocadillos de sus compañeros a los cuales robaba para engullirlos como si jamás hubiera visto algo tan delicioso. Hay quien comparaba su aspecto físico con el de una víctima de un campo de concentración nazi. ¿Espeluznante verdad? Pero, sin embargo, nadie alertaba a ninguna autoridad…

Fue en una ocasión cuando la escuela sí alertó, a la policía, al ver como Daniel se presentaba a la escuela con un brazo roto pero sus padres lograron disuadir las sospechas convenciendo a las autoridades de que Daniel se había roto el brazo al saltar de un sofá, y el caso quedó cerrado.( ¿Y los servicios sociales? No aclaran si hubo actuación inmediata o no). Si queréis seguir leyendo más sobre el caso os dejo, como siempre, la fuente, al final del post. El juicio ha salido este año y finalmente, los padres de Daniel han sido condenados a cadena perpetua.

A pesar de todo lo que se ha dicho sobre la muerte espantosa de Daniel Pelka , parece poco prudente acerca de cómo los niños maltratados se convierten en “invisibles” a los profesionales. He encontrado varias críticas y comentarios de la gente denunciando que los y las profesionales ya sean maestr@s, trabajadores/as sociales, policías, no estuvieron ni están a la altura en estos casos. No paro de preguntarme : ¿Cómo es posible? y ¿Cómo podemos prevenir situaciones como esta?

Un periodista del periódico: “The Guardian” quiso investigar  nuestra labor de Trabajadores/as Sociales cuando realizamos las visitas a domicilio en el momento en el cual se ha detectado un posible maltrato o negligencia por parte de los padres en el cuidado de sus hij@s .

Pues bien, en una de esas visitas comenta que, en un caso, un Trabajador Social se enfrentaba a una madre enfadada porque había sido acusada de negligencia infantil. Su trabajo se centró en la madre ignorando a los niños que estaban frente a ella. Otro trabajador social no había impugnado al padre sobre el abandono que había encontrado en sus hijos de 10 y 14 años y no vio ni entrevistó a los niños por su cuenta.

Este periodista había notado, en varias ocasiones, que los/as trabajadores/as sociales estaban abrumad@s por la ansiedad de la situación, la cual los llevaba a perder el enfoque y el propósito de la visita. Otra causa que encontró este periodista acerca de la invisibilidad del maltrato, es el poco tiempo que estaba el/la profesional del Trabajo Social en la casa con los padres comprobando las condiciones en las que vivía la familia, las actitudes de a l@s niñ@s frente a los padres, etc.

La revisión del caso de Daniel mostraba que, tres de las cuatro evaluaciones de l@s trabajadores/as, eran superficiales debido a la pesada carga burocrática que tenían en ese momento l@s profesionales con otros casos y que por tanto, les impedía realizar de forma eficaz sus intervenciones prácticas.

También observó (y esto es totalmente cierto) que los/as trabajadores/as sociales eran conscientes de los límites de sus entrevistas, de no poder estar a solas con l@s niñ@s el suficiente tiempo para que estos tomaran una relación de confianza y así poder contar su verdadera realidad, si sentían peligro en su hogar. En otras ocasiones, eran los padres los que se negaban a que sus hij@s estuvieran a solas con el/la profesional.

Pienso que no podemos echarle la culpa al tiempo solamente, sino que tenemos que ser más habilidos@s a la hora de observar al niño o a la niña en cuestión; es decir, cómo percibimos las relaciones entre los padres y los hijos, cómo se dirigen a cada un@ cuando hablan, conocer bien el entorno familiar (redes vecinales, redes sociales, otros familiares…).

De lo que se trata es de irnos de la casa familiar y hacer una reflexión sobre nuestras sensaciones, sobre lo que hemos percibido y sentido al hablar con los padres. Si yo notara que algo no me terminara de encajar bien en la entrevista con los padres, hablaría con los profesores del colegio para que estuvieran más pendientes y me comunicaran de inmediato cualquier situación extraña. Todavía sigo sin entender cómo un/a profesional al ver magulladuras continuas en el pequeño Daniel lo podía pasar por alto sin extrañarse, al menos . ¿Un niñ@ se puede caer tantas veces de una silla o sillón? ¿Es normal que un niño buscara entre la basura del colegio comida estando tan delgado?

Acabemos con el maltrato “invisible” para que no recaiga más en nuestras conciencias una muerte tan injusta por no actuar de forma eficaz. Y para que ningún profesional del Trabajo Social sea condenad@/denunciad@ por no dar protección a un menor como Daniel Pelka.

Fuente

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5 pensamientos en “Cuando el maltrato se convierte en “invisible” para l@s profesionales.

  1. Gracias por tu artículo. Merece la pena reflexionar a fondo acerca de todas estas cuestiones.
    Yo finalicé mis estudios de trabajo social en el Reino Unido. Durante mis años de estudiante allí pude observar que uno de los problemas sociales más acuciantes son la detección y tratamiento de casos de maltrato infantil. Es un tema serio que nos obliga a revisar cómo estamos ejerciendo nuestro trabajo diario. Me ha gustado la lectura. Me ha “movido” cosas. Gracias por tu aportación a la mejora de la práxis profesional.

    • Llevo todo el día pensando en este caso…Pensando en cómo lo habría tratado yo, en qué falla el sistema de protección de menores, cómo los padres pueden manipular a un profesional para que este o esta pase por alto un caso tan grave de negligencia infantil. Es desolador ,como profesional, encontrarte con noticias como esta donde se acusa a los servicios sociales de no proceder. Ojalá pudiera hablar desde mi experiencia profesional (cosa que lamentablemente aún no tengo) por eso he comentado lo que habría hecho yo.
      Gracias a ti por leer mi artículo y tomar un tiempo de reflexión, que era lo que pretendía.
      Un saludo 🙂

  2. Muy buen post compañera, yo estoy cursando un máster en la actualidad sobre intervención familiar y este debate ha surgido varias veces en clase. Te dejo un enlace a una entrevista realizada a Antonio Molina sobre la toma de decisiones en el sistema de protección a la infancia http://youtu.be/pOr-Ti7dwqw
    Un saludo

  3. En muchas ocasiones, cuando el/la profesional se encuentra con un caso de posible maltrato, tiene que enfrentarse en solitario a la situación. Me exxplico, cuando informas, figura tu nombre y apellidos,… tu cargo y justifican las actuaciones que se deriven en “tu” escrito. Qué significa esto? el trabajador/a social se encuentra desprotegido e indefenso…
    Conozco casos en salud, por ejemplo que detectando maltrato en bebé, y tras su informe la t.social fue amenazada y perseguida por los familiares, finalmente tuvo que coger una baja psicológica, . Casos en los servicios de Atención a la infancia y familia , donde derivamos a una familia en la que la mujer y los hijos eran víctimas (la mujer acude varias veces a los servicios de salud por golpes, un embarazo sin control hasta el 8 mes, otro niño con atención psicológica por trastornos graves), con marcas evidentes de maltrato, y que en la entrevista con los padres el padre portaba una navaja y amenazó a las t.sociales…caso que está sin firmar por miedo de la t.social responsable ..
    Podría seguir enumerando…la práctica profesional no es sólo la reflexión, es contar con un sistema que apoye y proteja al profesional también y de eso no se habla,
    .

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