Engañar a las personas sobre el fin de una investigación

Una de las cuestiones que siempre me planteo cuando estudio psicología, es sobre las investigaciones que se realizan tanto con personas como con animales: ¿es ético o no ético la realización de experimentos con ambos? ¿Y que hay sobre el “engaño” en determinados experimentos?

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En 1956, un estudiante de 18 años llamado Steve Kaufman, aceptó formar parte de un experimento sobre el efecto de la hipnosis en la habilidad para resolver problemas.

Sin embargo, a Steve, no le comunicaron que en el curso del experimento quedaría sordo de forma parcial por efecto de la hipnosis, ni tampoco que iba compartir el experimento junto con otros dos estudiantes (cómplices del experimentador).

En el transcurso de la prueba, Steve, creyó que sus compañeros le excluían de la conversación deliberadamente y que se reían de él. Su reacción confirmó la hipótesis del experimentador:

la sordera hace a las personas suspicaces, conclusión que puede ser válida para la gente que tiene problemas auditivos.

Este experimento pone de manifiesto uno de los dilemas éticos a los que se enfrenta la Psicología: ¿es justo engañar a l@s sujetos sobre el fin de la investigación? ¿Puede defenderse que l@s participantes en una investigación, ya sea con animales o personas, se sometan a experiencias desagradables?

Aunque no parezca correcto engañar a personas que toman parte de un experimento, es evidente que muchas investigaciones no serían “posibles” sin engaño y que realmente se ha llegado al conocimiento psicológico mediante tales procedimientos (por chocante que parezca).

Es por ello que, en 1970, la mayoría de las Universidades y otras instituciones de investigación pusieron al alcance comités encargados de dar “el visto bueno” a los proyectos de investigación, así como una serie de normas destinadas a proteger a las personas que toman parte en experimentos:

  • L@s posibles participantes en el experimento, tras ser debidamente informados, tienen que dar su consentimiento para participar en él.
  • L@s sujetos de experimentales deben ser protegidos de cualquier daño físico o mental. Si existe un riesgo, el investigador o investigadora debe informar a l@s participantes y recibir su autorización.
  • L@s sujetos deben tener la posibilidad de negarse a participar en una investigación o retirarse de ella.
  • La información obtenida debe ser confidencial, al menos que l@s participantes estén de acuerdo en que pueda ser divulgada.
  • El/la investigador/a jefe/a de un proyecto de investigación es el/la responsable no sólo de su propio comportamiento ético, sino también del de sus colaboradores/as.

Otro tema que suscita problemas éticos en el campo de investigación psicológica es la utilización de animales como sujetos de experimentación. Este tema me resulta delicado, y pienso siempre que se tiene que  tratar de buscar sobre todo un equilibrio entre el bienestar de los animales y el progreso de la ciencia/conocimiento. ¿Conseguiremos algún día ese equilibrio?

 

FUENTE: PAPALIA Y OLDS,  McGraw,(1995). Introducción a la Psicología. ED. Madrid.

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2 pensamientos en “Engañar a las personas sobre el fin de una investigación

  1. Hola Podría jurar que visitado este blog antes, pero después
    de navegar a través de él viendo algunos mensajes me di cuenta de que es
    nuevo para mí. De todos modos, estoy contento de haberme topado con
    esta página. La añadiré en mis marcadores para volver de nuevo !

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