La frustración… ¿Es un mal necesario?

Empezamos nuevo mes muy  motivado@s con nuevos objetivos, nuevos planes, proyectos, incluso hay suertudos/as que planean ya sus vacaciones de agosto. Tenemos tantas ganas de ponernos en marcha que en cuanto se nos presenta un inconveniente tras otro ya nos frustramos y entonces toda esa intensidad que teníamos de la motivación se convierte en intensidad de la frustración.

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La frustración se explica por la motivación no satisfecha. A modo general, cuando nos referimos a la frustración podemos encontrar las siguientes causas:

  • Deficiencias de la propia persona, tanto orgánicas como ambientales (Tengo miedo de…, No tengo el dinero suficiente para…)
  • Obstáculos físicos (no hay entradas…, está prohibido…, han cortado la carretera…)
  • Decepción (si lo llego a saber no hago tal cosa…, Siento que mis amig@s me fallan… No puedo confiar en la gente…)
  • Interrupción (Tienes que cancelar una cita por trabajo…, Otro día seguiremos hablando…)
  • Conflictos (No sé qué elegir…, No sé que me conviene más…) Este es el tipo más frecuente puesto que coexisten dos o más necesidades incompatibles entre sí.

¿Qué mecanismos de defensa existen ante una situación que nos genera frustración? 

Cuando nos encontramos ante una frustración solemos tomar dos caminos: o bien encontrar una solución práctica que impida que se genere un conflicto en nuestro interior; o bien, defendernos de la situación, y cuando digo defendernos me refiero a cómo responde nuestro organismo contra esos sentimientos de angustia y malestar que nos genera la frustración.

Nuestro organismo, desencadena una serie de mecanismos de defensa que nos ayudan a reducir esos conflictos internos y nos ayuda a dominar y desterrar esos sentimientos tormentosos y a protegernos, a la vez, de estímulos exteriores que no soportamos.

La frustración se ha investigado mucho desde la perspectiva psicoanalítica (Y seguramente al leer esta frase ya estéis pensando en Sigmund Freud pero no xD)

ana-freud-y-la-adolescencia  Anna Freud (hija de Sigmund Freud, ahora si)  una de las mujeres más destacadas dentro del psicoanálisis, hizo grandes aportaciones en el campo de la psicología infantil y sobre todo, en el campo de la psicología del yo. 

 Profundizó a cerca de esos mecanismos de defensa que, para ella, eran considerados como esas luchas del yo contra las ideas y sentimientos insoportables debido a que no satisfacemos una necesidad que ansiábamos o también un objetivo que queda incumplido.

En realidad, los mecanismos de defensa, constituyen estrategias psicológicas inconscientes, es decir, un proceso psicológico automático que sirve para protegernos de la ansiedad que nos pueda generar una frustración o de las amenazas externas que nos puedan incitar a dejarnos llevar por las exigencias instintivas (Ej: reaccionar con agresividad).

Así pues, estableció nueve mecanismos de defensa:

  1. Represión: se trata del mecanismo más importante, pues la represión consiste en el olvido inconsciente, de aquello curo recuerdo nos resulta traumatizante, Se pone así una especie de barrera a sentimientos desagradables e inconfesables.
  2. Formación reactiva: mediante este mecanismo realizamos actos o expresamos sentimientos opuestos a los que realmente sentimos (Ej: la indiferencia)
  3. Desplazamiento, compensación y sublimación: consisten en sustituir el objeto de un impulso por otro (EJ: después de soportar un día duro en el trabajo o bien nos solemos autocastigar a nosotr@s mism@s o bien, desplazamos esa frustración a seres queridos).
  4. Proyección: utilizamos este mecanismo cuando atribuimos a otros motivaciones nuestras que nos resultan intolerables. Este mecanismo es causa de errores de juicio que se pueden corregir si somos autocrític@s .
  5. Regresión: repetimos conductas anteriores como consecuencia de experiencias traumatizantes.
  6. Racionalización: Buscamos una justificación de nuestra conducta. (Ej: he suspendido porque el profesor me tiene manía…). Es decir, que argumentamos nuestras consecuencias con suerte, excusas circunstanciales, fatalidad, etc.
  7. Identificación e introyección: nos identificamos con personas a quienes admiramos, incorporando sus cualidades.
  8. Conversión: mecanismo patológico para resolver conflictos agudos, (EJ: me puse enferm@ el día de la entrevista).
  9. Negación de la realidad: negación de la realidad como incapacidad el yo para poder asumirlo, es decir, que si una situación es demasiado intensa nos negamos a experimentarla.

Aunque no esté muy convencida sobre las teorías psicoanalíticas siempre es interesante conocer un poco más a acerca de nuestro inconsciente. No considero que tengamos que reprimir del todo nuestras frustraciones, podemos expresarlas pero siempre de una manera indolora, analizando como nos sentimos y haciendo ver a los demás nuestra posición de forma sincera pero serena a la vez, sin necesidad de dañar o hacer sentir mal a nadie.

Miss_TS

FUENTE:

Freud, A. (1980). El yo y los mecanismos de defensa. Barcelona: Paidós Ibérica.

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